HISTORIA
DEL ACEITE DE OLIVA
Mágico,
medicinal, espiritual, oro líquido. El aceite de oliva ha sido
mucho más que un alimento para los habitantes de la zona del
Mediterráneo. Desde el principio de los tiempos, el aceite de
oliva y los olivos han simbolizado abundancia, bendición, paz,
gloria, purificación y honor.
La fascinación por la llamada Dieta Mediterránea, tan
elogiada en nuestros días, no es nueva en absoluto. ¡Tan
sólo le tomó al resto del mundo seis mil años reconocer
las bondades nutritivas de la aceituna y el aceite de oliva!
El olivo es originario del Asia Menor, y se extendió desde Irán,
Siria y Palestina hasta el resto del Mediterráneo. Es uno de
los cultivos más antiguos que se conocen… sus semillas
comenzaron a sembrarse antes de la invención de la escritura.
Para el año 3000 AC, el olivo se había convertido en el
principal cultivo del Reino de Minos (y quizá fue una de las
razones de su riqueza). Los fenicios llevaron el olivo a Africa y al
Sur de Europa, y más tarde se propagó a Grecia y a Roma.
Los romanos extendieron sus dominios por el mundo y con ellos se extendió
el olivo.
A través del tiempo, el olivo y su aceite se convirtieron en
partes integrales de la cultura, tradición y ceremonias religiosas.
Mahoma aconsejaba a sus seguidores aplicarse aceite de oliva en el cuerpo.
Hoy en día aún es usado como unción en los bautizos
cristianos. Los primeros reyes griegos y judíos eran ungidos
con aceite de oliva, al igual que los muertos de muchas otras culturas.
Incluso se encontraron restos de coronas de olivo en la tumba del rey
Tutankamon.
El hecho de que los olivos sean casi inmortales, con una resistencia
colosal a las inclemencias y al paso del tiempo, probablemente reforzó
la creencia de que el aceite de oliva proveía de fortaleza y
juventud a aquellos quienes lo consumían. En Egipto, Grecia y
Roma, el aceite de oliva se mezclaba con flores y hierbas para hacer
perfumes, medicamentos y cosméticos.
Si un día viaja a Jerusalén, no olvide visitar el Monte
de los Olivos, donde verá sus olivos de 2,000 años de
edad. Estos viejos árboles no se parecen en nada a los olivos
modernos, ya que éstos han evolucionado, y han sido domesticados
y manipulados por el hombre. Resulta difícil determinar qué
variedades de aceituna provienen de cuál árbol, ya que
el olivo se ha extendido por el Mediterráneo, Africa y Europa,
en cada lugar se ha desarrollado de manera diferente y se le han dado
nombres diferentes. ¡Es más difícil seguir la pista
del linaje de un olivo que de la genealogía de una familia!
El olivo es un habitante
relativamente recién llegado al Nuevo Mundo. Durante los pasados
siglos se ha esparcido por las Américas, Japón, Nueva
Zelanda y Australia. Pero uno de los países con más larga
tradición en el olivo y el aceite de oliva es Italia. Miremos
más de cerca.